Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

CONFLICTOS Y ESTRATEGIAS DE COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO

 En Noticias

Ya conocemos los beneficios que nos puede aportar un conflicto bien gestionado. En esta situación de confinamiento se presentan diferentes conflictos familiares que pueden ser habituales o nuevos conflictos derivados de una situación especial. ESTAMOS CONFINADOS!! Esto es no es una gripe que te obliga a estar en casa unos días con mal cuerpo y gans de estar acostada, esto es una obligación de permanecer dentro de tu casa, sean las condiciones que sean, y debemos saber afrontarla de la mejor manera.

 


En mi caso personal, he de decir que no solo se han generado pocos conflictos sino que,
además, han sido bastante fáciles de solucionar, es cierto que contamos con una muy buena comunicación en nuestra relación. Nosotras somos una familia
monoparental y mi hija Isabella tiene 6 años. Es una niña muy independiente y se adapta bastante bien a los cambios, cosa que ha demostrado una vez más en estas dos semanas de confinamiento. Por lo tanto, la situación aún no nos está suponiendo un gran trabajo.

 

Habitualmente, surgen más conflictos entre nosotras pero es cierto que desde el momento en que empezó todo esto imaginé lo que se nos venía encima, por lo que decidí llenarme de paciencia desde el primer día de “encierro”. Decidí recopilar  materiales para manualidades (cartulina, cartón, cola, tijeras, témperas,etc), llenar la nevera y que empezara la aventura. No sabía cómo iban a ir surgiendo las cosas pero sí sabía que quería que fueran lo mejor posible, así que lo primero que le puse fueron ánimos sin olvidar que tenía la responsabilidad de pasar un feliz confinamiento junto a la pequeña. 

 

El mayor de los conflictos para mí ha sido cómo gestionar la gran cantidad de información que recibía a diario, sobre todo los primeros días. Por una parte necesitaba esa información sobre el covid-19, sobre el estado de mi familiares y amigos, actividades y tareas, etc. Hasta que llegó un momento del sexto día de confinamiento en el que no quise saber de nada ni de nadie, solo de las que estábamos en casa. Entonces tuve que buscar una solución a ese exceso de información que me apetecía tener pero que era incapaz de ordenar y ubicar en mi cabeza, lo cual me generaba una ansiedad tremenda, y pensé que lo mejor sería seguir sabiendo lo que necesitara pero de una forma dosificada.  Controlando el impulso en las ocasiones que me apetecía ver las noticias pero era capaz de reconocer en mi interior que no tenía un buen día como para encima empeorarlo con esa idea. Con mi familia y amigos lo he hecho de la misma forma, modificando necesidades. 

 

 

Por otro lado, los diferentes conflictos que han ido surgiendo entre nosotras han sido sobre tareas del hogar que se deja atrás, malas actitudes por mi parte a la hora de dirigirme a ella (porque a lo mejor es la octava vez que se lo digo) o a la inversa porque no es capaz de colocar el playmobil correctamente… nada grave. ¿Cómo lo hemos solucionado? Ha sido tan sencillo como hablarlo en ese momento. Ahora podemos, ahora hay tiempo y ahí está la clave para mí. Tenemos tiempo pero también debemos tener ganas de hacer las cosas bien, de gestionar, de pensar y de tener buena actitud. 

 

En esta situación tan nueva como difícil para todos, se presentarán diferentes tipos de conflictos relacionales debido al exceso de tiempo con la familia, de forma irreversible de momento. Muchas familias quizás hayan empezado a conocerse en estos días y habrán visto actitudes de unos y de otros que les resultarán irreconocibles. En otras familias aparentemente con excelente comunicación y con pequeños conflictos sin importancia en su día a día, aparecerán conflictos mayores por cosas que jamás hubieran pensado, y así en cada una de las personas o grupos familiares durante el periodo de confinamiento. 

 

Los conflictos relacionales revisten características especiales por la carga emocional y afectiva que encierran los conflictos de esta índole. Sus causas pueden ser muy variadas: emociones fuertes, falta de comunicación, conductas hostiles o negativas o simplemente, falsas percepciones, manifestándose de manera agresiva con riñas, insultos o descalificaciones.

 

La situación que nos acontece, con su respectivo exceso de contacto en muchos de los casos, puede obrar como potencial fuerte de conflicto. Una situación de tensión hace presión en la familia y se requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles, los valores y los objetivos se pierden y se hacen confusos a medida que el conflicto siga permaneciendo en la unidad familiar.

 

Dependiendo de cada familia y los conflictos que vayan surgiendo se deberán trabajar diferentes estrategias de comunicación para llegar a solucionar el conflicto y en el caso de que no sea posible, tratar de convivir con él de la mejor manera posible entre las personas involucradas y el resto de la unidad familiar. No sólo dependerá del tipo de familia sino de las circunstancias que rodean a cada una de ellas. El espacio, el ambiente y las condiciones económicas serán determinantes, durante este proceso, en las actitudes de cada miembro de la familia y por ende, en el nivel y cantidad de conflictos. La comunicación será la clave para determinar las características de la convivencia.

 

Existen familias donde los roles de cada miembro están perfectamente definidos y con ellos los desequilibrios de poder. En situaciones de conflicto la persona con mayor poder puede influir sobre la otra limitando las posibilidades de solucionar el conflicto, incluso empeorando la situación de la persona en desventaja. Estas declaraciones de poder pueden ser a través del lenguaje verbal, riñas, gritos o increpancia, y el no verbal  mediante códigos simbólicos de presión que serán reconocidos automáticamente por la unidad familiar. 

 

Es un papel importante el del “sentimiento (amor filial, fraternal, etc.) o del deber, que a menudo son confundidos con el respeto y la entrega afectiva” (Bourdieu, 2000,p.55)

 

En esta situación especial de confinamiento debemos tratar el conflicto siempre como algo positivo porque nos hará crecer más de lo que se crece habitualmente a raíz de un conflicto bien gestionado. Esto se conseguirá evitando los desequilibrios de poder y sabiendo reconocer los balances y desbalances en la relación a consecuencia del conflicto. De esta manera se evitarán especiales afecciones en la comunicación entre los miembros de la familia. 

 

 

Moneyba Cruz Alemán

Madre de  una niña preciosa que acude a uno de nuestros centros

Integración Social

Entradas recomendadas

Al continuar utilizando nuestro sitio web, usted acepta el uso de cookies. Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra POLÍTICA DE COOKIES, pinche el enlace para mayor información. Además puede consultar nuestro AVISO LEGAL y nuestra página de POLÍTICA DE PRIVACIDAD.

Cerrar